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viernes, 16 de abril de 2010

¡No se puede vivir en paz che!

Estaba insipiradísima, aquí sentada en mi silla cómoda del escritorio donde descansa mi notebook, cuando mi perrita viene del patio, temblando y queriendo subirse en mi falda. Primero pensé que quería jugar, pero después me di cuenta de que tenía miedo. Salí al patio para ver que podía ser, y lo veo al imbécil de mi vecino al cual no conozco, arriba del techo y tirando con el rifle de aire comprimido, matando pájaros a diestra y siniestra, y no es la primera vez que lo hace, ya mi mamá tuvo que levantar cadáveres de pequeños pajaritos que habían muerto en vano bajo el plomo cobarde de un engendro que no llega a troglodita.
A esta altura, después de haberle pedido y gritado desde nuestro patio que dejara de disparar, ya harta, llamé a la policía (Norma, qué lástima que no vives aquí) Me tomaron la denuncia, y al rato vino una mujer policía (de paso les cuento, muy chonguito, con su uniforme, pelo lacio cortito, tez morena y ojos azules) a corroborar los datos y para que yo le señalara la casa. Se subió a un pequeño tapial que le da base a las rejas de mi jardín, su bota pasó un poco para el otro lado, y mi perro aprovechó a morderla, por supuesto, jaja.
En fin, espero que le den un susto al imbécil. No suelo utilizar palabras insultantes, pero este remedo de paramecio, individuo unicelular, se lo merece.
Y que se meta los balines por donde le quepan, allí donde el sol no brilla, que se constipe y que vaya y se c.... al padre.

Para lector@s de otros países:
chonguito: mujer con onda masculina en diferentes grados. A mí me gustan con un leve toque de chonguitud, nada exagerado.