Estaba insipiradísima, aquí sentada en mi silla cómoda del escritorio donde descansa mi notebook, cuando mi perrita viene del patio, temblando y queriendo subirse en mi falda. Primero pensé que quería jugar, pero después me di cuenta de que tenía miedo. Salí al patio para ver que podía ser, y lo veo al imbécil de mi vecino al cual no conozco, arriba del techo y tirando con el rifle de aire comprimido, matando pájaros a diestra y siniestra, y no es la primera vez que lo hace, ya mi mamá tuvo que levantar cadáveres de pequeños pajaritos que habían muerto en vano bajo el plomo cobarde de un engendro que no llega a troglodita.
A esta altura, después de haberle pedido y gritado desde nuestro patio que dejara de disparar, ya harta, llamé a la policía (Norma, qué lástima que no vives aquí) Me tomaron la denuncia, y al rato vino una mujer policía (de paso les cuento, muy chonguito, con su uniforme, pelo lacio cortito, tez morena y ojos azules) a corroborar los datos y para que yo le señalara la casa. Se subió a un pequeño tapial que le da base a las rejas de mi jardín, su bota pasó un poco para el otro lado, y mi perro aprovechó a morderla, por supuesto, jaja.
En fin, espero que le den un susto al imbécil. No suelo utilizar palabras insultantes, pero este remedo de paramecio, individuo unicelular, se lo merece.
Y que se meta los balines por donde le quepan, allí donde el sol no brilla, que se constipe y que vaya y se c.... al padre.
Para lector@s de otros países:
chonguito: mujer con onda masculina en diferentes grados. A mí me gustan con un leve toque de chonguitud, nada exagerado.