Lo que extrañan mis manos en este momento es recorrer tu espalda casi desnuda, hasta encontrar con ese obstáculo y que mis dedos, que siempre olvidan la lección de como desabrochar, entablen una guerra con esos ganchos que nada saben de urgencias. Pero es una guerra que siempre gano y el placer de la victoria es mío cuando puedo abrazarte desnuda contra mi pecho, andar y desandar senderos entre tu cintura y tu nuca sin que nada interrumpa su deambular.
4 comentarios:
Huyyy, romántico y sensual a la vez. Creo que todas somos unas torpes con esos cacharros. ¿y el catarro que tal pillina?
Ja,ja,ja...cuídate maja.
Un besazo Saudade.
Al catarro me lo contagió ella! jajajaja
Hola wapa, ahora te toca estar a ti acatarrada. Eso es lo que dicen: Los que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma condición.
Besos Saudade.(otro para Topita)
Jejeje, hola Lía, gracias por pasar, y no conocía ese dicho. Besos
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