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miércoles, 19 de enero de 2011

Es lo que hay...

Para comprender plenamente la situación que será objeto y sujeto de este relato, han de saber que a Topita le encanta...dormir. Horas y horas seguidas si nadie la despierta, aún con despertador, dos celulares con cinco alarmas programadas cada una, tengo que llamarla por teléfono para que se termine de despertar, y a veces no lo consigo. Y cuando dormimos juntas, pues a molestarla hasta que se digne abrir los ojos. Y la otra cosa que es muy importante para desentrañar este misterio en su cruda humanidad, es que ella trabaja en un call center en el que se da soporte a un proveedor de internet con nombre de género musical nacido en New Orleans...
Cierta noche, después de una sesión de sexo desenfrenado, estábamos conversando. Yo muy seriamente le estaba exponiendo no sé que cosas con buen uso de la gramática, a lo que ella respondía con un "sí mi amor" o "claro mi vida" o "yo tambiézzZZZzz" Probablemente yo le estaba declarando mi amor incondicional, describiendo como había cambiado mi vida, en fin, le estaba ofreciendo mi corazón, ahí, palpitante, a riesgo de mi propia vida (todos sabemos que un corazón es casi indispensable, aunque algunos puedan pasar de él sin inconvenientes) y como respuesta escucho unos balbuceos y luego claramente un "¿PROBASTE REINICIAR EL MÓDEM?"
Yo, despatarrándome de la risa y Topita durmiendo a pierna suelta.