Esta mañana fui con mi novia a comprar un edredón, es la primera compra que hacemos juntas en algo que podemos usar las dos. Y se le pintó una sonrisa en la cara y a mi también, es el comienzo de lo que va a ser un día nuestra vida juntas. Por lo tanto, se ha transformado en un edredón simbólico. Ya en el departamento diminuto lo sacamos de su envoltorio y lo desplegamos, gigantesco, el colchoncito de una plaza desaparece totalmente debajo de la amplia llanura del acolchado. Nos escondimos debajo de él y nos miramos, nos reímos y nos besamos (no, no pasó nada más, ya teníamos que irnos, ella a su trabajo y yo a la terminal de ómnibus para volver a mi ciudad)
Falta muy poquito para que cumplamos un año de estar juntas. Y es desde hace un año que la forma en que mido mi tiempo es pensando en cuando puedo estar con ella, el ínterin entre visita y visita transcurre como un limbo.
Y necesito su cuerpo pegado al mío, con ella se duerme mucho mejor.