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jueves, 4 de noviembre de 2010

Suspiro

Miro atrás este día. Y ojalá todos mis días comenzaran así. Despertando a tu lado.
Y ahora en la distancia, que ya es más que palabra, es carne, es cordón umbilical, es verbo y es vacío, rememoro. Traigo a mi mente todo lo que con vos se relaciona, y es un universo lo que recuerdo, infinitud de detalles. Y la distancia, que insistente se ha vuelto. Grita en silencio y no deja descansar.
Me desnudo para dormir, y puedo percibir, elevándose de mi piel, la fragancia de uno de tus suspiros que quedó rezagado.

martes, 20 de abril de 2010

Uno de nuestros futuros posibles.

Tarde de domingo, día tibio de primavera. Desde el patio, las sierras se ven listas para el ritual de revivir. El enorme perro labrador juega con el perrito sin marca que fue recogido de la calle y que nos bendice con su amor y lo demuestra masticando cuanto mueble se ponga en su camino. Ya han perecido las patas de la mesa ratona y el apoyabrazos de un sillón entre sus dientes, pero es imposible enojarse, lo impiden esos ojos de osito cariñoso y la historia de abandono sufrida.
En el arenero, un par de zaparrastrosos y pañaludos bebés, que parecen uno fotocopia del otro, de tan iguales (regalo de la inseminación artificial) Toda clase de juguetes desparramados.
Desde mi cómodo lugar en la reposera, vigilo y leo, leo y vigilo. De vez en cuando, mi mano se aleja de mí para tocarla, como para sentir que no es un sueño, que está ahí, junto a mí y que todo lo que nos rodea es expresión de nuestro amor.
Una casita atípica la nuestra, biblioteca enorme, nursery caótica, sala de música... Pero es tal y como la soñamos, en alguno de nuestros sueños, en alguno de nuestros posibles futuros.

lunes, 19 de abril de 2010

18+ Menores y personas sensibles abstenerse.

Hoy me desperté con la libido por las nubes. Supongo que se corresponde con los altibajos de mi ciclo, pero hoy en especial pegó muy fuerte. Estando la mujer de una lejos, y teniendo que trabajar,la libido alta es un inconveniente. Pero viendo el vaso medio lleno, me divertí mandándole mensajes de texto a mi amor, bien subiditos de tono, que la encontraron en lugares y momentos inapropiados. Y conociendo su propensión al rubor natural, me reí mucho imaginando su cara en medio de sus compañeros de clase de la universidad. Tampoco podía yo estar mandando todos los mensajes que se me ocurrían porque estaba trabajando, pero traté de ser creativa, hasta el punto de que mi coloradísima amada me tildó de "sádica, como mínimo" por hacerle elevar la temperatura estando ella en lugares públicos.
Falta muy poquito para que se cumpla un año de estar juntas, un año desde ese viernes mágico en que nos conocimos en persona, y muy "biblicamente" (jajajaja) y cada día la amo más y la deseo más, es un constante aprender, y aprendiéndola me aprendo a mi misma.

domingo, 18 de abril de 2010

Tinta mágica

Con la llovizna de otoño, dicen las brujas que saben, se puede preparar una tinta especial, con la que escribir en el corazón de la amada para apoderarnos de él por la eternidad. Pero esa tinta necesita de algo más que de la lluvia otoñal, necesita de un ingrediente imposible de encontrar aún en las boticas más escondidas del callejón de las brujas (para llegar a ese callejón hace falta saber la contraseña, pararse derechita en cierta baldosa, esperar a que la luna refleje en un punto determinado en la pared y decir la contraseña en un susurro mientras se brinca en un pie)
Pero no tiene caso andar dando brinquitos, el ingrediente faltante no está ahí.
No es fácil encontrar un suspiro de amor verdadero. Y mucho menos lograr embotellarlo para la venta. Antiguamente, había ciertos seres que habiendo aprendido el arte de sublimar suspiros de amor, los intercambiaban con los humanos. Pero esos seres ya no tratan con nosotros, se han alejado porque en nuestras vidas no hay espacio para la magia.
Recorrí el mundo en busca del ingrediente faltante, descendí a diversos infiernos, me admitieron en círculos secretos, y cuando sentía que me abandonaban las fuerzas, un rumor, una leyenda, renovaban mis esperanzas. Pero siempre terminaba con las manos vacías y un poco más cansada.
Cuando ya al límite de mis fuerzas, volví casi arrastrando mi cuerpo agotado, me envolvieron unos brazos, y unos labios se pegaron a los míos, con un suspiro de amor verdadero, lo que tanto había estado buscando. Era mi amada, y comprendí entonces lo inútil de mi búsqueda, ella tenía el ingrediente inalcanzable, y su suspiro de amor tenía mi nombre. La tinta no era necesaria y había desperdiciado la mitad de la vida buscando lo que ya era mío.

Chega de saudade (basta de "saudade", añoranza, nostalgia)

Domingo otra vez, inexorable. Marcados en rojo en el calendario, apiladitos unos sobre otros los números a los que este mes les ha caído en suerte (o en desgracia) hacer el papel de domingo.
No me gustan los domingos. Desde niña los veía llegar con temor, con recelo. Mi padre (se merece un post o varios aparte que quizás algún día escriba, por ahora solo basta decir que es para mí persona no grata) solía cargar a la familia en alguno de sus autos destartalados y llevarnos al centro de la ciudad (ciudad chica donde vivo) y quedarnos sentados dentro mirando a la gente pasar. Alguna que otra vez era ir a las afueras de la ciudad, por la ruta, parar en alguna parte a la orilla, y caminar entre los eucaliptus. Estas actividades, sumadas a mi melancolía congénita, hacían explosión y me generaban ese no se qué que aún hoy me molesta, especialmente los domingos.
Tengo mis bálsamos, las cosas que me rescatan de la pesadumbre, mi música especialmente, mi mujer... Cuando pienso en ella, el tedio dominical se transforma en un sentimiento de "saudade" extrema, pero visto los dolores del amor como si fueran la mejor seda de China. El sufrimiento del amor por el amor mismo es inevitable, y las cicatrices de las heridas las condecoraciones más valiosas a las que se puede aspirar, siendo humanos. Porque no es sino en el amor y para el amor que existimos, lo demás es ilusión.

jueves, 15 de abril de 2010

Edredón simbólico.

Esta mañana fui con mi novia a comprar un edredón, es la primera compra que hacemos juntas en algo que podemos usar las dos. Y se le pintó una sonrisa en la cara y a mi también, es el comienzo de lo que va a ser un día nuestra vida juntas. Por lo tanto, se ha transformado en un edredón simbólico. Ya en el departamento diminuto lo sacamos de su envoltorio y lo desplegamos, gigantesco, el colchoncito de una plaza desaparece totalmente debajo de la amplia llanura del acolchado. Nos escondimos debajo de él y nos miramos, nos reímos y nos besamos (no, no pasó nada más, ya teníamos que irnos, ella a su trabajo y yo a la terminal de ómnibus para volver a mi ciudad)
Falta muy poquito para que cumplamos un año de estar juntas. Y es desde hace un año que la forma en que mido mi tiempo es pensando en cuando puedo estar con ella, el ínterin entre visita y visita transcurre como un limbo.
Y necesito su cuerpo pegado al mío, con ella se duerme mucho mejor.

domingo, 7 de marzo de 2010

Para vos amor

Porque el aire
que atraviesa mis pulmones
está lleno de vos
es que te siento mía.

Y espero pacientemente,
esa brisa vespertina,
que arremolina los recuerdos,
para pensarte.

Pensarte así,
hermosa y sensual,
navío trashumante,
para transformarme en puerto.

Y espero pacientemente,
a que moldeándonos,
el amor nos haga una,
una totalidad de dos.

Y es cuando estás lejos,
que una mano invisible,
me amolda y en la forma,
me adapto a vos.

Me formo con tu nombre,
con tu mirada,
con tu aroma,
y me lleno de tu risa.

Y al perderme,
al ser tuya y una,
es cuando más me reconozco,
cuando soy yo misma.

sábado, 2 de enero de 2010

Enamoramiento....

La flor que adorna tu pelo, tu sonrisa, tus ojos, que henchía sus pétalos para mi, que juntaba el rocío más dulce de la mañana solo para darmelo de beber de tus labios, parece que se está marchitando. La veo de lejos, parece que agoniza, y no soy jardinero habilidoso para que no decaiga, para que su aroma no me deje. Miro por la ventana y en el jardín hay muchas flores, pero ninguna se parece a la flor que adorna tu pelo. El mismo rocío de la mañana parece menos transparente cuando cae en otros pétalos que no son los de tu flor.
La flor que adorna tu pelo me contempla a la distancia y con sus ojos lánguidos murmura una despedida que no comprendo. El lenguaje de las flores es tan sencillo y a la vez tan complejo...
¿Y qué puede hacer un jardinero mediocre sin la única flor que una vez prosperó en su jardín? Y la flor que adorna tu pelo y tu sonrisa es única, no hay en ningún jardín del planeta y de los cielos otra que se asemeje.
¿Y que hago yo sin la flor que adorna tu pelo y mi corazón?