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domingo, 2 de mayo de 2010

Que no me digan los científicos

¿Qué saben los científicos? Me dicen que mi corazón con el que siento no es más que un músculo que impulsa la sangre por todo el cuerpo. ¿Y qué es lo que impulsa a mi corazón a latir? Yo les digo: lo impulsa ella, y antes de ella lo impulsaba la idea de ella, la búsqueda.
¿Qué saben los científicos? Me dicen que el enamoramiento se debe a ciertas hormonas y feromonas y que cuando estas sustancias vuelven al equilibrio en el cuerpo, el enamoramiento se va esfumando. Y pienso: si dicen eso, es que no la conocieron (a ella). Y se fatigan y afanan sobre sus microscopios de alta definición, sacando cuentas logarítmicas, midiendo milimetricamente, anotando todo con gran eficacia. ¿Y cuándo experimentan el amor? Debe ser difícil enamorarse estando convencido de esa fábula de las hormonas.
¿Qué saben los científicos? Me dicen que se busca una pareja para perpetuar la especie, que elegimos material genético. Me parece que yo no entro en esa teoría descabellada (y creo que usted tampoco, estimada lectora)
Quieren etiquetar, clasificar, explicar. ¡Causa y efecto! gritan algunos científicos extremistas, y se cruzan de brazos con una sonrisita entre sarcástica y condescendiente.
Pobres los científicos.
Pero yo (y vos, y vos también) sabemos que todo eso no es más que un conjunto de fantasías.Sabemos que estar enamoradas es otra cosa muy distinta, que piel con piel no es igual a más piel, que en el instante de un beso transcurren muchas más cosas que en toda la historia de la humanidad.
Pobres los científicos.


04 - MY APHRODISIAC IS YOU - 192Kbs by troubledmind

jueves, 22 de abril de 2010

Me han robado...

Anoche mi novia y yo estrenamos edredón, aunque no hacía mucho frío (y ella es una estufita) Después de hacer travesuras de todos los colores y sabores, nos quedamos dormidas una en brazos de la otra, las mejores noches de mi vida son las que he pasado a su lado.
Abrí los ojos de despertar artificial (era la alarma de su teléfono, mi novia es una dormilona testaruda y necesita llenar la casa de alarmas para despertarse) Apagada la alarma, ella siguió durmiendo, yo me levanté, me lavé los dientes y la cara y volví a la cama. Desde algún departamento vecino se filtraba un olorcito a café demasiado tentador. Miré a mi mujer, ahí tan linda y tranquila...Me acosté y la dejé dormir un rato más antes de despertarla con besitos, todo para que me preparara un café (jaja) Finalmente cedió a hacerlo siempre y cuando yo fuese a comprar tarta de ricotta. Bajé a la confitería que queda por ahí a media cuadra, subí con el paquete y con las ganas de un desayuno junto a ella, con risas y besos de café y estornudos de azúcar impalpable.
Me esperaba todavía desnuda, que lindo es verla, que lindo que sea mía. Mis ropas estaban por caer al piso para estar en situación de igualdad con ella, cuando suena el portero eléctrico. Era una amiga de ella a la que hacía mucho tiempo que no veía y que justo eligió ese momento para visitar. En fin, la mentada amiga subió, una personalidad un tanto explosiva, forma de hablar directa, divertida. Pero yo no estaba como para divertirme mucho. Me estaba robando los preciosos y contados minutos que tengo al lado del amor de mi vida, sin saberlo por supuesto. Traté de ser lo más amigable posible dadas las circunstancias, y como además soy muy introvertida, bueno, no creo que se haya llevado una buena impresión de mí.
La cosa es que me quedé muy triste por esos 40 minutos que se fueron, por el desayuno íntimo frustrado, porque cuando se fue yo ya tenía poco tiempo para llegar hasta la terminal para volver a mi ciudad donde me reclaman mis obligaciones. Y esos momentos ya no vuelven, ese momento posible ya no puede ser, se quedó en germen.Pueden venir otros, pero ese ya no. ¿Habrá algún limbo para ese tipo de momentos? Esos que una siente venir y que están ahí cerquita cerquita, que se pueden saborear y que por algún aleteo de mariposa en Taipei se desvían de su rumbo.
Si así fuera, si tal limbo existiera, yo descendería cual Orfeo a buscar mis momentos con Eurídice (pero esta vez, aprendida la lección, no miraría hacia atrás)

sábado, 2 de enero de 2010

Enamoramiento....

La flor que adorna tu pelo, tu sonrisa, tus ojos, que henchía sus pétalos para mi, que juntaba el rocío más dulce de la mañana solo para darmelo de beber de tus labios, parece que se está marchitando. La veo de lejos, parece que agoniza, y no soy jardinero habilidoso para que no decaiga, para que su aroma no me deje. Miro por la ventana y en el jardín hay muchas flores, pero ninguna se parece a la flor que adorna tu pelo. El mismo rocío de la mañana parece menos transparente cuando cae en otros pétalos que no son los de tu flor.
La flor que adorna tu pelo me contempla a la distancia y con sus ojos lánguidos murmura una despedida que no comprendo. El lenguaje de las flores es tan sencillo y a la vez tan complejo...
¿Y qué puede hacer un jardinero mediocre sin la única flor que una vez prosperó en su jardín? Y la flor que adorna tu pelo y tu sonrisa es única, no hay en ningún jardín del planeta y de los cielos otra que se asemeje.
¿Y que hago yo sin la flor que adorna tu pelo y mi corazón?